sábado, 22 de enero de 2011

YO GRITO!

Esta entrada es especial por muchas razones la primera y principal el hecho de haber transcurrido ya un tiempo considerable entre mi último post y el aquí presente, pero son ya tantas las cosas transcurridas que debo sentarme a tomar teclado y digital.

En estos precisos instante queridos lectores me encuentro con un vaso de ron en mano mientras disfruto del CD “Nuestra” de la agrupación Venezolana “La vida bohème”. Muchos llegarán a la conjetura de que estoy ebrio hasta los “teque teques” como dicen, pero no, me encuentro en toda mi sobria inteligencia, físicamente hablando. Esta entrada, muy especial para mí se la dedico a los que somos humanistas, esta entrada se la dedico a aquellos cuyas convicciones en la humanidad son tan poderosas, su fe en su raza y el reconocimiento de los tantos errores en la misma son las capaces de darle un poco de sentido a su vida, sus ideologías, etc.

Sin embargo mi estado emocional se encuentra en una visceral cólera, un iracundo estado pasivo-agresivo que me ha llevado a meditar muchas cosas, entre ellas los conflictos que enfrentamos como personas, todos nos hemos sentidos deprimidos, tristes, felices, eufóricos, confundidos, y pare usted de contar las emociones que uno puede llegar a sentir, pocas veces nos encontramos con problemas de carácter ideológicos o morales, y normalmente nuestra voluntad es tan fuerte que o bien ignoramos el problema o simplemente caemos ante él. Pero ¿qué hacer cuando el problema ideológico es capaz de consumir cada uno de tus pensamientos desde el momento en que te despertaste en la mañana?

Esa es la pregunta que vagabundea por los corredores de mi mente, y poco a poco aunque he dado con la respuesta (la cual les revelare a continuación) mi relación con la persona con la que poseo este problema es tan estrecha y cercana que siento una desmotivación emocional. Así de grave el asunto mis amigos. La solución que encontré fue aplicar todo mi conocimiento espiritual e ideológico, no sólo externo sino también mi propia matriz de creencias internas, no fue fácil pero me ha ayudado hasta ahora, pero como bien sabrán los pocos que me leen, y aquellos que lo hacen tienden a ser escritores de igual manera. Cuando uno escribe toda la frustración que uno pueda tener se va escapando, es el grito del mundo, este “Jardín Salvaje” como lo describe Lestat, el afamado personaje de Anne Rice. Pero bien, estoy divagando a lo que iba:

Señores, señoras, cuando encuentren un problema de esta índole ¡afróntenlo! Sean capaces de establecer su postura ante cualquier fuerza que se les cierna, quizás la razón no esté de su parte, pero eso no importa para muchos Cristo es la verdad, para otros es Ala, en éste maravilloso mundo en este jardín salvaje hay un sinfín de variantes espirituales y científicas que son capaces de brindarte el camino que buscas, oponte a la que quieras, canta la que desees lo importante es establecerse y por encima de cualquier cosa decir: SOY HUMANO, SOY DE CARNE, SOY DE HUESO, SOY DE SANGRE. Y darte así cuenta de que así como tú estás constituido de esa manera, lo están todos los seres de tu raza alrededor tuyo.

Éste es mi antídoto para éste veneno.

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